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Estudio científico prueba que el arroz orgánico es mejor que el transgénico

Publicado el 03 marzo 2017

16 Junio. Pese a los millones de dólares despilfarrados por la industria transgénica promocionado el arroz genéticamente modificado, un estudio científico muestra que no puede competir con la versión natural, original, orgánica.

La industria transgénica busca ampliar su control sobre el sistema alimentario mundial, y para ello ha centrado su marketing en países subdesarrollados e ignorantes, ofreciendo “curas mágicas” para los problemas geográficos o climáticos, que no puede vender en otras naciones porque no funcionan.

La sequía y el daño de las plagas son dos cuestiones que Monsanto y sus cómplices ven como oportunidades para vender cultivos genéticamente modificados patentados (GM)..

La deficiencia nutricional es otro problema de los países subdesarrollados que las corporaciones utilizan para vender transgénicos, aunque en realidad lo empeoren.

Un ejemplo claro es la deficiencia de vitamina A, que afecta especialmente a los países subdesarrollados como Argentina, lo que aumenta los riesgos de infección, enfermedad y otras dolencias como la ceguera.

El arroz dorado fue presentado como la gran solución de la industria transgénica.

En el año 2000, la revista Time anunció con bombos y platillos el arroz dorado de Syngenta, -un cultivo modificado genéticamente patentado por Syngenta-, diciendo que salvaría las vidas de millones de personas del Tercer Mundo. La Fundación Bill y Melinda Gates, que aboga fuertemente por los cultivos transgénicos y las vacunas, respaldó durante mucho tiempo el arroz dorado financiando a la International Rice Research Institute.

Sin embargo, después de 24 años de promesas y campañas de propaganda contra los críticos de los transgénicos, el arroz dorado resultó ser un fracaso. No sólo no mejora la salud, además la empeora notablemente con pesticidas y químicos que producen cáncer, infertilidad y otros problemas.

Además, la semilla transgénica de arroz no puede competir con la semilla orgánica original, ni en nutrientes, ni en fortaleza para tolerar el clima.

Un nuevo estudio de la Universidad de Washington en St. Louis, cuyo autor principal es Glenn Stone, un reconocido experto en tendencias agrícolas mundiales y asuntos humanitarios,quien solía pensar que el arroz dorado merecía una oportunidad, llegó ahora a una conclusión muy distinta, tras un análisis franco de la situación.

“En su momento consideramos que el arroz dorado era una idea prometedora y la respaldamos con buenas intenciones”, dijo Stone. “En contraste con los críticos de los transgénicos argumenté que merecía una oportunidad. Pero si realmente estamos interesados en el bienestar de los niños pobres – en lugar de sólo luchar por los transgénicos – entonces tenemos que hacer evaluaciones imparciales sobre posibles soluciones. El simple hecho es que después de 24 años de investigación y mejoramiento, el arroz dorado aún está a años de distancia de ser útil “.

Los científicos transgénicos dicen que “tratan de aumentar la cantidad de beta caroteno mediante la inserción de genes en las variedades de arroz existentes”, que según ellos aumentaran la disponibilidad de vitamina A en el grano comestible.

Por supuesto, no mencionan los pesticidas que el consumidor ingiere mientras tanto.

Pero además, todavía no fueron capaces de producir cepas que produzcan, mientras que los orgánicos crecen fácilmente, Stone señala que el arroz dorado “no ha tenido éxito en parcelas de prueba de los institutos de mejoramiento de arroz en las Filipinas, donde se realiza la investigación que (el) conduce.”

Poco se sabe sobre la persistencia del beta caroteno en el almacenamiento entre las cosechas, o cuando el arroz se cocina de forma artesanal en las zonas rurales remotas. Ni siquiera se sabe si el beta caroteno del arroz dorado se puede convertir en vitamina A.

A pesar de estas realidades, los promotores de los transgénicos siguen empujando el arroz dorado, y sugieren que los críticos “prolongan la miseria de los pobres que tienen deficiencias de vitamina A”. Monsanto y sus medios de propaganda dicen que los “activistas” son responsables de la incapacidad del arroz dorado para convertirse en una solución viable.

Algo que también fue desacreditado por el estudio.

“Arroz dorado aún no está listo para el mercado, pero eso utilizan excusas y echan culpas”, dijo Stone.

Asimismo, las verdaderas soluciones se hallan fuera del “campo transgénico”

“Mientras tanto, Filipinas logró reducir la incidencia de la deficiencia de vitamina A mediante opciones no transgénicas”, dijo Stone.

Campañas iniciadas en 2000 para complementar los alimentos con vitamina A, incluyendo añadir zanahoria a la dieta para fortificar, dio lugar a disminuciones significativas en la deficiencia de vitamina A. Y los productores también lograron variedades de maíz no modificadas genéticamente con alto contenido de beta caroteno.

Obviamente, hay otras maneras de hacer frente a la deficiencia de nutrientes. El arroz dorado es sólo otro caballo de Troya de las corporaciones transgénicas. para sacar provecho de los países más pobres, asegurando una dependencia de sus productos patentados.

De hecho, la modificación genética no es necesaria para producir rápidamente variedades mejoradas. “La selección asistida por marcadores ‘aprovecha la genética para acelerar en gran medida la mejora genética clásica, escogiendo precisamente los rasgos deseados sin alterar directamente el genoma o la inserción de genes extraños”.

Fuente: http://bwnargentina.blogspot.com

Artículo original aquí.

 

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